miércoles, 8 de diciembre de 2010

Poemas de Santiago Flores Ochoa


Jorge Luis (2008). HONDURAS POETICA; Poemas de Santiago Flores Ochoa,  33,   1211-1345.  Extraído el 2 de diciembre,  2010, de:
http://honduraspoetica.blogspot.com/2008/12/poemas-de-santiago-flores-ochoa.html 

EL SONETO

En lo alto de la rama florecida
se posa el ruiseñor de mi soneto,
y cuenta con su cántico indiscreto
las conplacencias que me dio la vida.

Confidente gentil en toda herida
con su acento engalana mi amuleto:
no existe entre los dos ningún secreto
que enturbie nuestra dicha presentida.

Compañero en mis triunfos y fracasos
con ansias de volar tiende los brazos
buscando su laurel bajo otro cielo:

y mientras halla su ilusión perdida
con un astro, fulgir, miro mi anhelo,
en lo alto de la rama florecida.


MI PROPIO YO

Conozco la razón de mi potencia
fuerte como río tras la frente,
en voz de un espiritu de su ausencia
y rosario de humulde penitente,

estoy en mí, y no estoy: es mi presencia
invisible, huidiza ante la gente:
en lo obscuro, tal vez, cuarto creciente
de una luna quebrada en transparencia.

Domina en mi vivir extraña alianza
el rancio acibar y azucarado vino,
es decir: la amargura y la esperanza.

Y en los recodos de la vida advierto
entre árboles que doran el camino
mi propio yo con palidez de muerto.


ENCUENTRO CON SI MISMO

Las playas blancas un ocaso dora
y levantan los pelícanos su vuelo,
alas de seda rubricando el cielo,
zafiro y rosa en las solemne hora,

salmodia el mar su citara sonora
y madejas de luz hila el anhelo,
por revelar el misterioso velo,
por admirar al santísimo que ora.

En la tarde se funden los metales
del sol, van los arcángeles metales,
de mi ser desertando el abismo,

en que fui lo repito sin sonrojo,
alma sin fe, la efigie de un despojo
indagando el encuentro de si mismo.

FRIO AUSTRAL

Cala el frío como agresiva daga
en el risco colgado sobre el viento,
y es un poco de nieve el pensamiento
que en el rojo crespúculo divaga.

Frío que aturde y hiere, que me embriaga
y cuya aguja en el cerebro siento,
frío de antártico y vital aliento
que entre las cumbres escarchadas vaga.

Frío que viene sus curseles blancos
cavalgando por sobre los barrancos
y con vahos grises y salobres.

Frío que inca sus garras y su dientes
en mis labios, mis ojos y mi frente
y en las uñas moradas de los pobres.


RETIRO CONVENTUAL

Ya se ha ido mi soñar de peregrinos
y el afán de volar se ha doblegado,
en tantos años la vida me ha ofrendado
arte, carne, poemas y buen vino.

En la alondra encontré mágico trino
y en el águila un vigor agigantado,
y en mis manos la lira y el arado
se hermanaron con la rueda del molino;

pero hoy busco la paz de algún retiro
conventual; si la vida es un respiro
anhelo hacerla luminosa, ancha:

que yazca lejos lo que amara tanto
y se envuelva el hidalgo con su manto
en las sendas gloriosas de la mancha.



BYRON

Hosca y terrible, clavada tras la puerta,
los ojos fríos , la guadaña lista,
está la impía... deseando la conquista
de mi alma flaca y mi esperanza yerta.

y en esta noche fatídica, desierta...
cuando en el alma el derrotismo enquista,
me parece que al final ya nada dista,
mas yo tengo la pupila siempre abierta.

No vegas muerte a ensombrecer mi tienda
yo te conmino a proseguir la senda
en busca de otro que la tragedia abisma.

Déjame solo en mi triunfal locura
hecha de lianto, ciprés y sepultura,
pues bien sé yo que soy la muerte misma.



ELLA

Ella era así: como las rosas, puras:
flor arrancada del jardín arcano,
resumía en sí la sin igual ternura
que necesita el corazón humano.

Mas, fue mi vida en el amor tirano,
sin castidad nobleza, ni ternura
fueron mis sueños un anhelo insano
y mis triunfos de amor, una amargura:

bohemio, loco de prestancia ambigua,
trillé la senda que trillaron otros
y fui como ellos, a la usanza antigua.

pero ella entonces, con su incomprendida
astucia de mujer lanzó mis potros
tras los áureos senderos de otra vida.



MEDITO Y CREO

En mi barco navego a la deriva
la vela en enarbolada no se pliega,
la brisa vagabunda nunca llega
pasando hacia el ocaso,fugitiva.

En esta soledad mi alma cautiva
segundo tras segundo doblega ,
el ansia de volver se ha vuelto ciega
y en ella lo nostálgico se anida.

El ancla se extravió, quizá el oleaje
con su fuerza de malestrom salvaje
la arrastró por recóndita ribera:

Pero quizás porque medito y creo
en este azul, en lontananza veo
al pobre corazón como bandera.

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